Además de ir a la playa, cuando estamos de vacaciones también solemos visitar museos o bien templos, catedrales o iglesias que prácticamente funcionan como tales. En estos lugares podemos hacer fotografías fantásticas de lo que allí hay expuesto y del propio edificio en sí, pero hay que tener en cuenta algunas cosas para aprovechar nuestra visita. Lo primero que deberías hacer es informarte de si puedes hacer fotos o no. En muchos museos está directamente prohibido, en otros tienes que pedir permiso (y a veces pagar una tasa) y en la mayoría te dejan hacer fotos, pero sin flash. También es recomendable no ir muy cargado. Llévate la cámara y un único objetivo, algo ligero y que no te estorbe.

Trípodes y flash

También hay que saber si podemos usar un trípode o no dentro del museo. Normalmente no está permitido para no obstaculizar el paso de otras personas, pero no cuesta nada preguntar. Al ser lugares cerrados y habitualmente con poca iluminación, a veces necesitaremos realizar exposiciones lentas, sobre todo porque generalmente tampoco podremos usar el flash, y ya sabéis que para eso necesitamos un trípode (o un pulso extraordinariamente bueno). Si no podemos usar un trípode, quizá merezca la pena aumentar ligeramente la sensibilidad para poder disparar más rápido y usar un objetivo luminoso.

Balance de blancos

Como siempre que se dispara en interiores con iluminación artificial, es importante tener controlado el balance de blancos. Lo ideal es que hagas varias fotos de prueba para ver cuál es el más adecuado. Si disparas en formato RAW, recuerda que puedes modificar el balance de blancos posteriormente, en el procesado. Si no tienes mucho tiempo para hacer pruebas, lo ideal es disparar en RAW con el balance de blancos automático.

Disparar a través de cristal

Lo normal es que muchas de las piezas del museo estén en vitrinas o protegidas detrás de cristales. Las huellas, el polvo, posibles arañazos en el cristal, destellos… todos esos factores pueden complicarnos mucho la vida. Podemos llevar un pequeño trapo para eliminar las huellas, tratar de buscar ángulos donde no tengamos reflejos o usar un filtro polarizador. Otro consejo importante cuando hacemos fotos a cristales es no hacer la foto en un ángulo de 90 grados porque de esa forma es muy posible que acabemos reflejados nosotros mismos en el cristal.

Evitar a otros visitantes

Normalmente querremos hacer fotos donde no se vea a mucha gente. En determinadas fechas y horas esto puede ser complicado. Si habéis estado en el Museo Británico de Londres, en el Museo del Prado o en el Louvre sabéis de qué os hablo. Para evitar en la mayor medida posible las aglomeraciones, lo mejor que podéis hacer es ir a los museos a la hora de la comida o bien cuando el centro esté cerca de cerrar. Tendréis menos tiempo, pero estaréis mucho más tranquilos.

Vía: fotografía

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