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Actualmente casi todas las cámaras cuentan a grandes rasgos con los mismos modos: automático, manual, prioridad a la apertura, prioridad al obturador…
Una de las elecciones que más van a condicionar nuestra forma de hacer fotos con una cámara réflex digital es el modo de exposición elegido.
Sin embargo, no todo el mundo sabe cómo funciona cada modo ni para qué tipo de fotos es apropiado usar cada uno. En este post os vamos a dar una pequeña descripción de cómo trabaja la cámara con cada uno y algunos consejos.
Modo automático (Auto)
En este modo la cámara lo hace todo menos encuadrar y disparar. Es decir, que ajustará la velocidad de obturación, la apertura y a veces hasta la sensibilidad o el uso flash en función de lo que la cámara detecta del entorno. Al principio es el modo más cómodo y rápido, pero también es el menos recomendable, porque no nos permite aprender de nuestros errores. Además, si te has comprado una cámara réflex se supone que es porque deseas tener un cierto control sobre tus fotos.
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Los objetos, motivos y personas que fotografiamos no cambian de estado “enfocado” a “desenfocado” de una manera absoluta si no de forma gradual; aquà es donde entra en juego la profundidad de campo.
La profundidad de campo se entiende en fotografÃa como la zona en la cual la imagen tomada está enfocada. Esto quiere decir que existe un margen de distancia dentro del cual los objetos se verán (aceptablemente) nÃtidos a pesar de no estar a la distancia exacta del punto de enfoque. La profundidad de campo viene determinada por la distancia del punto de enfoque, la apertura (número f) y la distancia focal de la lente (a mayor distancia focal, menor profundidad de campo).
Esta zona no es simétrica, siendo por lo general dos tercios por detrás del punto de enfoque y un tercio por delante. Con lo cual, si hemos enfocado un objeto a un metro de distancia y, simplificando, tenemos una profundidad de campo de tres centÃmetros todo lo que esté hasta dos centÃmetros más lejos del punto de enfoque y hasta un centÃmetro más cerca, estará enfocado. O lo que es lo mismo, nuestra zona de nitidez empezará a 99 centÃmetros de distancia y terminará a los 102 centÃmetros.

Foto de Malkav
La apertura (o a veces abertura) es el diámetro del haz de luz que permite pasar el diafragma de la cámara. Esta apertura se mide como la relación entre el diámetro que permite el diafragma y la focal nominal del objetivo, y es lo que se conoce como número f.
AsÃ, si objetivo de una cámara tiene una focal de 20mm, y el diafragma permite pasar un haz de 7mm de diámetro, la abertura será de 7 dividido por 20 = f/2.8 Existe una tabla estandar de aperturas que utilizan las cámaras, y esta es la siguiente:
1.4 2.0 2.8 4 5.6 8 11 16 22
Como es una relación inversa, tendremos la máxima apertura cuando el número f es menor. Por tanto, cuanto más pequeño es el número, más luz es capaz de pasar hacia el sensor de la cámara, y asÃ, más luminoso es.En las cámaras compactas, este número suele ser pequeño, y es difÃcil que llegue a más de 8.
La apertura condiciona el tiempo de exposición (a mayor apertura del diafragma, más luz, y por tanto hace falta menos tiempo de exposición) o la profundidad de campo.
Foto |Â Malkav

Foto de Malkav
El diafragma es un elemento fÃsico de la cámara que determina el tamaño del haz de luz que puede pasar a través de un objetivo. Normalmente está situado detrás del mismo  y se suele estar formado por unas láminas móviles que se abren o cierran en forma de iris. Según estén más cerca o más lejos unas de otras, se permite un haz de luz menor o mayor respectivamente.
El tamaño (diámetro) del haz que finalmente pueda pasar según esté dispuesto el diafragma es conocido como apertura.
El diafragma es uno de los componentes de una cámara más delicados y frágiles. Y suele condicionar la vida útil de la cámara.
Foto| Malkav



